La crianza de los niños es difícil incluso cuando los padres viven en el mismo hogar. Cuando viven separados, como en el caso de un divorcio, las cosas se complican mucho más. Los padres pueden no ponerse de acuerdo sobre cosas básicas como la hora de dormir, la nutrición y disciplina con el agravante de emociones negativas como el enfado, la frustración y la tristeza. Todas estas pueden interferir con la comunicación y la capacidad para resolver conflictos.

Aunque una crisis como la pandemia del COVID-19 puede adicionar estrés a la paternidad compartida, también puede ayudar a que los padres superen sus problemas y trabajen juntos para mantener a salvo a los niños que ambos aman.

Lo ideal es que los padres que comparten la paternidad tengan un plan establecido que les ayude a resolver problemas en tiempos de crisis. En caso contrario, no tendrán idea de cómo hablar con calma o tomar decisiones juntos bajo condiciones de estrés. Muchos tratan de solucionar sus problemas de la misma manera que lo hicieron cuando estaban juntos, discutiendo, ocultando información y hasta intimidándose, cuando lo que deberían hacer es tomar una posición más objetiva y menos egoísta y preguntarse, “¿cómo podemos trabajar juntos para mantener a salvo a nuestro hijo?”.

Hasta que la crisis termine el distanciamiento físico, como medida para disminuir la propagación del COVID-19, podría requerir que los padres separados o divorciados cambien temporalmente la manera como normalmente compartían el tiempo que pasan con sus niños.

Aquí ofrecemos algunas preguntas que pueden ayudar a los padres que comparten la paternidad sobre la posibilidad de adaptar su horario de visitas:

  • ¿Es realmente en el interés superior del niño continuar cumpliendo con el plan de crianza establecido, mandando al niño de acá para allá entre los dos hogares?

  • ¿Uno de los padres está en mejor condición para ayudar al niño durante el aprendizaje en casa? Por ejemplo, ¿existe buen servicio de internet en ambos hogares?

  • ¿Tiene uno de los padres un trabajo que tenga mayor contacto con el público que pueda incrementar el riesgo para los miembros del hogar?

  • ¿Quién más vive en el hogar, y cuánto contacto tienen con el público?

  • Hay algún miembro en el hogar que tenga mayor riesgo: ¿de más de 60 años, que sufra de alguna afección subyacente o sistema inmunitario debilitado?

  • ¿Alguno de los dos hogares tiene más espacio o mejor acceso a espacios al aire libre donde los niños puedan jugar y hacer ejercicio con seguridad, y manteniendo la distancia física recomendada?

Note que estas preguntas no tienen en cuenta el plan para la crianza compartido establecido con anterioridad, sino que les piden a los padres considerar con honestidad qué cambios deben hacerse para mantener a los niños y otros sanos en el hogar.

Esto se dificulta más cuando a los padres les preocupa renunciar al tiempo establecido que pasan con su niño por miedo a que su hijo o hija pueda preferir al otro padre, o a que el otro padre esté manipulando la situación. Otra pregunta complicada puede ser si el pago de la manutención deba adaptarse si los planes de la paternidad compartida cambian. Así mismo, muchos padres se preocupan de que, si el plan se adapta, no podrán nunca recuperar el tiempo.

Cómo pueden los padres trabajar juntos
  • Mantenga la comunicación abierta. Conteste todo tipo de comunicación (llamadas por teléfono, mensajes de texto, emails, etc.) con el padre con el que está compartiendo la crianza de forma pronta y oportuna.

  • No lleve la cuenta.

  • Inicie cada conversación con la meta de encontrar una solución juntos.

  • Manténgase socialmente conectado durante el distanciamiento físico. Programe visitas virtuales entre el otro padre con quien está compartiendo la crianza y su niño. Fije una hora disponible para hablar con su niño por llamadas de video.

  • Una vez que la crisis termine, aparte un tiempo extra para que el padre que no tienen la custodia y el niño puedan sentirse cómodos juntos nuevamente.

Todos tenemos que adaptarnos a algunos cambios incómodos durante la pandemia. Se han interrumpido las guarderías, las escuelas y el trabajo, cambiando el patrón de nuestras vidas. Tranquilice a su niño diciéndole que vamos a superar esto, que algunos de los cambios son temporales, y lo que es más importante, que son amados.

Se les recomienda a las familias mantenerse al tanto sobre esta situación a medida que se nos brinda más información sobre cómo prevenir este virus y evitar su propagación en los hogares y las comunidades.

Para más información de la AAP para los padres de familia, visite www.HealthyChildren.org/es.

Para los progresos más recientes de los CDC, incluyendo alertas a viajeros, nuevos casos y consejos de prevención, visite www.cdc.gov/spanish.

Todos los sitios web, las marcas, los productos o los fabricantes se mencionan solamente con fines informativos y de identificación y esto no implica que la American Academy of Pediatrics (AAP) los avale. La AAP no se responsabiliza por el contenido de los recursos externos. Al momento de la publicación, la información estaba vigente. La información que se incluye en esta publicación no se debe usar como reemplazo de la asistencia médica y los consejos de su pediatra. Es posible que existan variaciones en el tratamiento que su pediatra pueda recomendar de acuerdo con los hechos y circunstancias individuales.

Fuente: HealthyChildren.org/es (David Hill, MD, FAAP y Jann Blackstone, PsyD; 6/5/20)

Spanish translation of Co-Parenting Through COVID-19: Putting Your Children First.